En mi familia la comida siempre ha sido una celebración. Los domingos, en la huerta, se hacía asado y se brindaba, al igual que entre semana se solía comer en plato hondo y con cuchara.
Nunca tuve problemas con probar menús nuevos, con disfrutar de sabores y texturas diferentes...
La comida era una fiesta.
Hasta que empezó a pasar.
¿En qué momento tomas consciencia de las diferencias?
Probablemente en el instante en el que aparece el primer comentario despectivo.
Tú eres más que...
Tú estás menos que...
Tú... estás gorda.
Joder. Putos niños.
Creo que fue la primera vez en la que alguien me atacó por mi físico. Mi madre amenazó a aquel subnormal, hecho por el que más de uno se llevaría manos a la cabeza, pero yo se lo agradecí.
Quizás aquel comentario fue el principio de todo. Puede ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dispara