He cambiado más de amigos que de bragas.
No sé si tendrá algo que ver con todo esto, pero no tengo un grupo fijo de amigos desde la infancia y estoy aprendiendo que no pasa nada.
No recuerdo a nadie de mi circulo cercano ser cruel conmigo cuando íbamos al colegio, pero sí recuerdo empezar a hacer comparaciones.
¿Joder, por qué ella no tiene barriga y yo sí?
¿Por qué yo no puedo comprar los mismos pantalones que mi mejor amiga?
¿Por qué ya no entro en la ropa de esta tienda?
Dejé de ponerme ropa que me gustaba para empezar a llevar los pocos pantalones que me venían sin tener que ir a la sección de señora. Mis piernas siempre han sido mi mayor problema. Son grandes, duras, anchas. Las odiaba. Aún las odio a ratos.
Entre comparaciones y cambios de grupos de amigos recibí el comentario que probablemente más daño me ha hecho inconscientemente...
Mi mejor amigo me dijo que era la mujer perfecta, que podría tener al hombre que quisiera... si no fuera por mi cuerpo.
Probablemente las palabras exactas no fueran esas, pero sea cual sea la manera en la que las conjugues el resultado siempre es el mismo... Una brecha enorme en mi confianza. Un peldaño más abajo en la escalera del Hambre Cruda.